miércoles, 25 de julio de 2007

¡Ya está aquí el L blog!

Kaixo!

Pues sí, mira, nos hemos tirado a la piscina y hemos parido esta bonita bitácora, sin epidural ni nada. Aquí contaremos nuestras aventuritas con lujo de detalles y bonitas fotos intercaladas. Esperamos que el invento os parezca divino de la muerte y nos lo pasemos todas teta leyendo tonterías. No os olvidéis de dejar comentarios en los temas escritos. Y si alguna quiere participar en el blog como autora, que le mande un mail a la Zubi para que le habilitemos y le expliquemos cómo se hace.

Pues nada, sin más rollo, pasamos directamente a la acción. Bienvenidas y disfrutad.

Besitos

Zubi & Javi

martes, 24 de julio de 2007

Line skating. Forum, 20 de julio 2007

Hola, guapetonas.

Pues nada, aquí tenemos la crónica más dicharachera de los acontecimientos deportivos del pasado fin de semana.

De primer plato, tuvimos una instructiva sesión de patinaje en línea a cargo de la paciente y profesional maestra Usaíta. El lugar elegido: las inmediaciones del Parc del Forum para los más culturales, o los alrededores del depósito municipal de vehículos piruleros para los más infractores. Por cierto, que nos encontramos con una pequeña cohorte de francesitas perdidas (entre las cuales no estaba Evelyn) que buscaban precisamente este equipamiento municipal, donde presumiblemente estaba su coche. Pero no adelantemos acontecimientos.

Las más madrugadoras fueron Evelyn y Chon, tan puntuales como siempre, que calentaban motores en el perfecto pavimento. Poco a poco fuimos llegando y equipándonos con nuestros flamentes patines y tiernas protecciones, sin las cuales ahora muchas de nosotras estaríamos en dependencias sanitarias con pronóstico reservado, yo incluida.

Después de muchos titubeos, patinazos, amagos y contactos traumáticos con el duro señor suelo (que se lo pregunten si no al primerizo Javi, que estrenó patines, agujetas y hematomas variados, cuyo efecto aún perdura a día de ay, digo hoy), la maestra Usaíta vino a arrojar luz sobre nuestra oscura existencia con unas magistralísimas clases y trucos muy útiles que todas seguimos paciente y obedientemente como las alumnas disciplinadas que somos. Así aprendimos, por ejemplo, cómo caernos al suelo, que resulta que caerse de morros y de culo no es nada conveniente (cosa que ya sabíamos), lo que no sabíamos era cómo evitarlo. Ahora, gracias a las clases de Usaíta, la maestra, algunas podrían trabajar como especialistas en alguna peli del Jackie Chan.

Para probar el alcance de nuestros conocimientos recién adquiridos, unas cuantas fuimos a hacer una pequeña ruta urbana en patines. Todo iba muy bien, la luna brillaba, e incluso transformamos nuestros patines en poderosas máquinas todoterreno al pasar al lado del parking de Marbella hacia el paseo, atravesando un pequeño tramo terroso y con gravilla de calibres diversos, chicles, filtros de cigarrillo, escupitajos y prismáticos desechables de los muchos voyeurs que frecuentan la zona.

La ida fue como la seda. No obstante, la vuelta deparaba alguna que otra sorpresa. Particularmente la que se llevó un honrado camionero que esperaba pacientemente a que la comitiva pasara y que tuvo que contemplar cómo la Zubi, que hasta entonces no había sido presentada al señor suelo, se desparramaba delante del vehículo con el culo más alto que el cogote justo antes de llegar al campamento base.

Después del tour la pandilla variopinta se congregó en los bancos del paseo, donde el Javi ya se había ablandado a hostias, como la carne del pulpo. Desde allí pusimos rumbo a la popular playita de Marbella, que a esas horas está muy bella, como reza su nombre, y muy tranquilita (bueno, todo lo tranquilita que puede estar con una sesión de DJ en marcha, claro), y el mar parecía tinta de chipirón con espuma.

Una vez acomodadas en la arena, Itziar Street Hawk (o sea, Halcona Callejera Itzi), en funciones de restauradora motorizada, nos proveyó de ricas viandas basura (esto es, McDonalds Derivados de la Vaca, S.A.), así como Usaíta (¿hemos dicho ya maestra?) vació varias panaderías y charcuterías para suministrarnos una sucesión de bocadillos deliciosos que salían de su mochila sin fin. Gracias, teacher.

Tras mover el bigote y recibir una clase express de chino mandarín a cargo de Itzi, algunas hicieron prácticas con unos transeuntes asiáticos que pasaron por al lado, concretamente pidiéndoles helado (chi-chí, o algo así) y diciéndoles gracias (hao-hao, o no se qué). Por la cara que ponían los interpelados, debían de ser de Indonesia, Vietnam, Filipinas o Sapporo... Pero vamos, chinos fijo que no.

Y de esta forma tan intercultural cerramos una noche perfecta en la que nos lo pasamos pipa y aprendimos un montón.

El día siguiente siguiente habría de ser el del gran partido de hockey en Terrassa, pero eso os lo contaremos mañana, porque hoy ya nos pican los ojitos y Casimiro hace mucho que ha salido por la tele.

Petons a todas.